La leyenda de la condesa de Malibrán de Veracruz

El estado de Veracruz posee muchas historias que vale la pena contar. Muchas de ellas relacionadas al mar, ya que ahí se encuentra uno de los principales puertos pesqueros que existen en el país.

Pero no todo se encuentra relacionado con el agua. Existen algunas muy especiales, que terminan por dotar de un gran misticismo al lugar. En este caso, uno que incluye trabajos de brujería realizados para hacer el mar.

¿Quién fue la condesa de Malibrán?

La condesa de Malibrán

No se sabe con exactitud cuando sucedió esta historia. Algunos lo ubican a inicios del siglo XX, pero algunos detalles de la historia pueden terminar por ubicarlo todavía más atrás. Mucha información se ha perdido con el tiempo.

Esta leyenda trata alrededor de una mujer muy hermosa, que era la esposa del conde de Malibrán, que pertenecía a la corona española y solía viajar mucho.  Ellos tenían una casa en el puerta de Veracruz, la cual rápidamente se lleno de anécdotas macabras.

La gente aseguraba que al estar cerca de la casa siempre ocurrían cosas raras, por lo que trataban de no pasar demasiado cerca. Y no solo eso, la que causaba más sospechas entre todo era la mismísima condesa.

Ya que su marido al viajar demasiado, pasaba bastante tiempo sola en casa. Se dice que uno de los problemas que más les quitaba la felicidad era el no poder tener hijos. Que era lo que les faltaba para poder tener felicidad plena.

Algunas personas aseguran que la condesa intentó medios alternativos para poder procrear. En este caso, usar la brujería. Se afirma que visitaba zonas donde se sabía había brujas, seguro pidiendo que les ayude a lograr una solución.

Y no solo eso, llamaba continuamente la atención porque realizaba fiestas grandes estando su marido ausente. En estos, era común que asistían muchos jóvenes, entre ellos marinos que iban de paso. Misteriosamente, se dice no se volvía a saber de ellos.

La condesa queda embarazada

Se cree que la maldición pudo ser rota en algún punto porque la condesa quedó embarazada. Se piensa que fue porque logró hacer lo suficiente para romper la maldición que tenía encima, pero la historia no tuvo un final feliz.

Se dice que el conde llegó de uno de sus viajes, pero no avisó nada. Por lo que sorprendió en su hogar a uno de los sirvientes cargando al que supuestamente era su hijo. Le extrañó la situación, por lo que fue a ver a su esposa.

La encontró en brazos de un amante, uno de esos marinos que siempre iba de paso. Enfurecido, tomó un arma y mató a ambos en el acto haciendo uso de su espada. Pidió a uno de los sirvientes que le ayude a deshacerse de los cuerpos.

Aquí es donde la trama se vuelve más macabra: fueron a tirarlos a un foso de lagartos que tenían en la parte de atrás de la casa. Y observó algo terrible: muchos cuerpos apilados, sobre todo de jóvenes.

Es cuando supo la verdad: su esposa hacía esas fiestas para atraer los marinos, era infiel a su marido para luego matarlos y bañarse con su sangre. Ocultó ahí por mucho tiempo los cuerpos para impedir que su infidelidad sea descubierta.

Esto causó que el conde termine por enloquecer. Se cuenta que salió por las calles gritando que muera la condesa de Malibrán. Había perdido la razón y no se supo bien que pasó con él.

¿Y qué pasó con la propiedad? A la fecha, la leyenda sigue viva. Ya que muchas personas aseguran que al pasar por ahí pueden oír todavía ruidos raros, arañazos. Y algunos de ellos hablan del paso de una mujer misteriosa.