Las marionetas del Capi Oviedo, unos muñecos de terror

Las marionetas suelen ser muy populares entre los niños, dan un espectáculo muy divertido en donde la imaginación vuela al ver como toman vida estos pequeños juguetes. Proporcionan una gran diversión.

Pero en algunos casos pueden dar lugar a leyendas terroríficas. Este es el caso de las marionetas del capi Oviedo, que en la ciudad de Celaya en Guanajuato todavía siguen dando de que hablar entre las personas.

La historias de las marionetas del Capi Oviedo.

foto de las marionetas del capi oviedo
Foto original del museo de Celaya

Esta historia nos remonta a los años 70 en Celaya, en donde un titiritero de nombre José D. Ovideo montaba un espectáculo de marionetas. En su época era muy famoso y solicitado, muchos niños acudian a observarlo.

Poseía un pequeño teatro, en donde montaba un espectáculo bastante llamativo. Se dice que tenía al menos 33 marionetas, de muchísimas formas diferentes. Donde gracias a ellos lograba contar historias muy divertidas.

Era una época más inocente, en donde los pequeños veían con ilusión como cobraban vida. Gracias a ello, lograba ganarse la vida de una forma honesta, que además de todo aportaba mucho a la sociedad.

Pero cuando todo parecía ir bien, un día vio algo muy extraño: en su casa empezó a escuchar pasitos, que según sus conclusiones sonaba como la madera de los títeres. Algo que por supuesto no tenía ninguna lógica.

Aún así, pasaron los días y siguió escuchando dichos pasos. Hasta que un día pudo entrar y vio algo que le heló la sangre: vio un par de marionetas tiradas en el piso, un varón y mujer, que parecía hubieran acabado de bailar.

Eso no fue el final de todo: los movimientos extraños en su hogar se intensificaban. Tanto así que un día ocurrió lo más terrible: básicamente, ninguna de las marionetas se encontraban en su caja. Todas estaban tiradas por todos lados.

Esto le causó un gran miedo, pero aún así se recuperó. Siguió realizando su acto ante su público, esperando que no pase a más. Después de todo, requería seguir trabajando.

El colmo fue que al estar dando su espectáculo, ocurrió algo que espantó a todos: la cabeza del juez, el títere que se encontraba usando, volteó y le hizo una mueca de terror. Eso fue todo para el titiritero.

Se dice que a partir de ese día dejó el negocio. No volvió a hacer más espectáculos y se desapareció de la calles de Celaya.

¿Qué pasó con los títeres de Oviedo?

El señor Oviedo falleció en 1984. Años después, y con los respectivos permisos, se investigó en su casa. Y encontraron una enorme caja enterradas, en donde se encontraban todos los títeres de Oviedo, en perfectas condiciones.

Hoy en día todas se encuentran resguardadas en el museo de Celaya, aunque 4 de ellas se encuentran exhibidas. Entre ellas, podemos ver la juez que causó tal terror a su dueño en aquel fatídico día.

Los visitantes todavía acuden, con cierto temor y a la vez curiosidad, si en alguna ocasión el juez volverá a cobrar vida. Espero que si lo hace no se arrepientan de ello.

Previous Post

La leyenda de el Cucuy, el equivalente mexicano de el coco

Next Post

Los fantasmas de San Juanico, almas en pena por la tragedia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *